Editorial

Manuel Hernández Vázquez 

Universidad Politécnica de Madrid. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF. Departamento de Ciencias Sociales de la Actividad Física, el Deporte y el Ocio.

e-mail: museodeljuego@gmail.com

         Los primeros intentos de crear centros de formación en el campo de la Educación física fueron protagonizados, a partir del siglo XIX, fundamentalmente por profesionales relacionados en unos casos, con el mundo de la medicina y en otros con el estamento militar. En ambos, esa iniciativa estaba justificada e interesada. En el campo de la Medicina, ya desde Galeno, se sabía de los beneficios del ejercicio físico para prevenir y curar ciertas enfermedades y en el campo de lo  militar, la formación física de los soldados era imprescindible para el éxito en cualquiera de las actividades propias de la vida castrense.

Sin embargo,  hay que destacar que previamente, y en el caso de España, hubo precedentes importantes en el mundo  educativo  a partir de la Edad Moderna, que defendían la necesidad del ejercicio físico en la formación de los jóvenes, aunque este hecho constatado, sólo se utilizó y  puntualmente  entre las clases dirigentes.

En este sentido, podemos citar a Juan Luis Vives (1492-1540) que en su obra Tradentis Disciplinis (1531), tiene un capítulo dedicado a la educación física de los muchachos. Su programa contiene largas marchas, carreras, luchas y abatidas, juegos de pelota y bolos, a Rodrigo Caro (1573-1647), sacerdote y erudito, su obra titulada “Días geniales y lúdicros”, constituye el documento mas completo que tenemos en nuestro país durante toda la Edad Moderna  sobre el juego y por último Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1647), ilustrado destacado que trató, dentro de su obra,  el mundo de la educación física y del juego. En la “Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas y sobre su origen en España”, que viene a ser el tratado mas completo sobre estos temas elaborado durante ese siglo y donde, por primera vez, observamos la distinción entre el juego, los asuetos y el nuevo concepto sobre la educación física,  desde el punto de vista pedagógico, dándole la misma importancia que al resto de las materias educativas.

Concretamente Jovellanos cuando se refiere al asueto o a la diversión, nos describe una serie de pasatiempos y entretenimientos que en la actualidad podríamos considerarlos como actividades cercanas al juego deportivo y por otro lado, aparece en su obra el sentido  pedagógico, donde nos habla de la importancia de la educación física y de la necesidad de integrarla dentro del sistema de Instrucción Pública y añadiendo como complemento de esta enseñanza metódica, “El establecer por todo el Reino, juegos y ejercicios públicos, en que los muchachos y mozos que la han recibido ya, se ejerciten en carreras, luchas y ejercicios gimnásticos, los cuales, tenidos a presencia de las justicias con el aparato y solemnidad que sea posible, en día y lugares señalados y animados con algunos premios de más de honor que interés, harán necesariamente que el fruto de la educación pública sea más seguro y colmado” (Memoria de la instrucción pública, BAE, 1956).

El precedente más importante que conocemos dentro del ámbito de la medicina es el del médico Cristóbal Méndez, su obra titulada “Libro del ejercicio corporal y de sus provechos, por el cual cada uno podrá entender que ejercicio le sea necesario para conservar su salud” (1553), donde desde el punto de vista médico, estudia el ejercicio físico como una terapia para ciertas enfermedades o bien como medio para restablecer la salud. Además, en el libro, se citan un gran número de juegos englobándolos en general dentro de lo que él llama, ejercicios comunes, “porque en él se ejercitan todas las partes del cuerpo”. El hecho de que por primera vez, se trate el ejercicio físico y del juego de forma monográfica, hace que el libro se convierta en una obra importante y de consulta obligada para todos los investigadores de la actividad física.

En cuanto al ámbito militar, tenemos que destacar a Francisco Amorós (1770-1848). Amorós, coronel a los 33 años, gracias a sus relaciones con Godoy, consigue el nombramiento de Director en 1806, del Real Instituto Pestalozziano de Madrid, donde estudiarán  los hijos de la aristocracia madrileña, convirtiéndose muy pronto en el centro de referencia de la gimnástica, pero sobre todo y por influencia  de Amorós, en un centro orientado hacia una formación militar, perdiendo las ideas directrices emanadas de Pestalozzi. De hecho, al poco tiempo, cambia el nombre por el de Real Instituto Militar Pestalozziano. Terminada la Guerra de la Independencia, Amorós represaliado tuvo que exilarse a Francia, donde consiguió desarrollar su método gimnástico y publicó su obra titulada “Nuevo Manual completo de la Educación Física, Gimnasia y Moral”. Junto al sueco Ling y el alemán Jahn, es considerado como uno de los padres de la gimnasia moderna.

No es hasta mediados del siglo XIX, cuando se generaliza en muchos países de nuestro entorno, la necesidad de incluir la educación física en los programas escolares como una asignatura con carácter obligatorio y se crean centros especializados para formar profesionales cualificados para impartir la nueva materia.

En España, aunque con un ligero retraso, también surgen en esas fechas las primeras iniciativas,  que dan como resultado finalmente, con el apoyo inestimable del diputado D. Manuel Becerra Bermúdez, matemático, masón y deportista, considerado como el impulsor de la Gimnasia Oficial, al defender con éxito la Ley por la que se aprobó la creación de la Escuela Central de profesores y Profesoras de Gimnástica y la obligatoriedad de la gimnasia higiénica en la enseñanza secundaria y bachillerato. La Escuela que comenzó a funcionar en 1886, tuvo una vida efímera por lo que su repercusión desde el punto de vista social y profesional fue muy escasa.

La Escuela Central de Gimnasia de Toledo, creada en 1919 y de ámbito militar, basa sus programas en las técnicas emanadas de la escuela sueca, de ahí la influencia de este método en España en la primera mitad del Siglo XX, no solo en la gimnasia militar, sino también en la gimnasia escolar. A lo largo de sus casi 100 años de historia, ha protagonizado infinidad de eventos y cursos,  adaptando sus programas a los conocimientos deportivos actuales. Desde 1981, se dedica exclusivamente a la formación de especialistas en el ámbito militar.  Al ser la única Escuela en funcionamiento mantuvo, durante mucho tiempo, su influencia  extendiéndose a través de ella, la gimnasia sueca en  nuestro país.

Por aquel tiempo, la Institución Libre de Enseñanza creada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos junto a otros profesores expulsados de la Universidad, impulsa su  método de educación física basado en la gimnasia, los juegos y deportes,  las colonias y las excursiones escolares. Entre sus proyectos, algunos muy conocidos, podemos destacar el Instituto Escuela, la Residencia de Estudiantes, el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-naturales, las bibliotecas populares y el Museo pedagógico. Asimismo, bajo su influencia se inició la reforma de la Educación Pública, que hasta entonces estaba controlaba totalmente por la Iglesia Católica Española.

El Instituto de Educación Física de Cataluña se crea el 28 de Octubre de 1936, pero su gestación se inicia, junto con otras instituciones deportivas catalanas a principios de la década de los años veinte, con un parón a partir de 1923 con la Dictadura de Primo de Rivera y posteriormente ya en la II República el proyecto se recupera e inicia sus actividades, aunque estas, debido a la guerra civil,  fueron muy limitadas, tanto en su número como en el tiempo que estuvieron  funcionando. El proyecto, muy ambicioso no sólo tenía como objetivo la formación de monitores y profesores especializados, sino también otros como el control médico, coordinar el asociacionismo  deportivo, unificar el movimiento gimnástico, crear una biblioteca de educación física y deporte, gestionar las instalaciones deportivas de utilidad pública y dictaminar la política de subvenciones. En realidad el Instituto, debido a las circunstancias bélicas y durante sus dos años de funcionamiento solo pudo llevar adelante los cursos de monitores de educación física entre 1936 y 1937, la biblioteca centrada en la educación física y el deporte y la publicación de estudios para la divulgación de la cultura física. El desenlace de la guerra civil y la implantación de la dictadura franquista supuso la desaparición de las instituciones republicanas.

Durante la Dictadura franquista, y a través de la Secretaría General del Movimiento se crean las Escuelas de Mandos José Antonio y la Escuela Isabel la Católica,  que posteriormente cambió su nombre por el de Escuela de Especialidades Julio Ruiz de Alda, con el objetivo de formar dirigentes juveniles pero, conforme transcurrieron los años, se fueron transformando de forma que, en el caso de la EF y el deporte, que empezó siendo inicialmente un complemento en  los planes de estudio, fue adquiriendo cada vez mas importancia, hasta convertirse a partir de los años sesenta, en unos estudios con titulación propia, creándose finalmente la Escuela superior de Educación física de la Academia Nacional de Mandos José Antonio, Escuela que ante la desaparición de la SGM, se integra posteriormente en el Instituto Nacional de EF. En cuanto a la Escuela Femenina Julio Ruiz de Alda, de acuerdo con la Ley Elola (1961), pasa a ser la rama femenina del futuro Inef de Madrid.

En 1956, Elola Olaso, que durante 15 años había dirigido el Frente de Juventudes y por tanto responsable durante todos esos años de la creación y desarrollo de la Academia nacional de Mandos José Antonio y de la Escuela Ruiz de Alda, es nombrado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, cargo que ocupó hasta 1965, fue el promotor de la primera Ley del Deporte en España que se promulga en 1961 y en la que se ordena la creación del Instituto Nacional de Educación Física y se responsabiliza a la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes de la dirección, fomento y coordinación de la educación física y del deporte.

En este sentido la Ley es bastante clara en cuanto a sus intenciones, por un lado crea el organismo responsable, de cara al futuro en la formación del profesorado de educación física y por otro, mantiene la idea de que el Instituto Nacional de Educación Física, no es algo que surge de la nada, sino que es consecuencia de la labor realizada anteriormente por los organismos del Movimiento que, hasta entonces, tenían esa responsabilidad.

Para la Creación y puesta en marcha del futuro  Instituto Nacional de Educación Física  (INEF), Elola designa  a José María Cagigal, como padre de la idea  y activo colaborador en la redacción de la ley Elola. Cagigal junto a José Luis Albarrán, funcionario de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, viajan a diversos países europeos para estudiar los distinto planes de formación del profesorado de educación física y con la información recogida, Cagigal presenta a Elola el proyecto de futuro instituto nacional de Educación Física.

Con el INEF de Madrid se cierra el ciclo, de un proceso que ha durado cerca de un centenar de años pero que finalmente ha supuesto que por fin la Educación Física, se haya consolidado en España y sus estudios integrados en la Universidad tal como era el deseo de José María Cagigal.

La influencia que el INEF de Madrid ha tenido y tiene en el desarrollo del deporte español es impresionante no solo por que ha servido de modelo para todos los centros que se han ido creando posteriormente sino también por que ha contribuido a través de los miles de profesionales formados en sus aulas, altamente cualificados, al desarrollo exitoso del deporte español.

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