EDAD MEDIA

Durante la Alta Edad Media, tenemos que señalar como hechos significativos que marcan todo esa época, la consolidación del Imperio Bizantino, el apogeo del mundo árabe y las grandes migraciones que iniciándose en el siglo IV, no se completan hasta el año 1000 aproximadamente, fecha en que realmente comienza la historia de la Europa Medieval, en aquellos hechos que nos son más familiares: feudalismo, caballería, corte, monasterios, nobles y siervos.

El triunfo progresivo del cristianismo junto a las influencias recibidas por parte de los pueblos germánicos que en oleadas van barriendo toda Europa son los ingredientes que van conformando los nuevos estados medievales. Era tal el grado de influencia de la Iglesia que hablar de la Europa baja-medieval y decir cristiandad resultaba prácticamente lo mismo. El plan de estudios en las escuelas catedralicias lo constituían las siete artes liberales, desde la época carolingia: el trivium que comprendía gramática, retórica y lógica, y el cuadrivium que comprendía aritmética, geometría, música y astronomía. La importancia de los ejercicios gimnásticos en la educación fue declinando lentamente en el curso del periodo helenístico y romano hasta desaparecer hacía el siglo IV de nuestra era. De hecho la gimnasia educativa y la gimnasia militar degeneran en la época romana mientras cobran valor la gimnasia médica y la gimnasia profesional. A partir de la Baja Edad Media se puede decir que estas disciplinas habían desaparecido y si se practicaron fue como diversión como único motivo. Es a partir de los primeros humanistas según veremos, cuando se empieza de nuevo a tener en cuenta a la gimnasia como una forma de educación de lo corporal.
Sin embargo, no todo el Imperio Romano sucumbió a las invasiones de los pueblos del norte ya, que el Imperio Bizantino no sólo se mantuvo fiel a las tradiciones romanas, hasta la caída de Constantinopla, tomada por los turcos en 1453, sino que además en ese milenio largo de existencia consiguió nuevas formas culturales donde la educación se mantuvo a un alto nivel y la universidad fue reorganizada de tal forma que había un cuerpo laico que enseñaba filosofía, geometría, astronomía y retórica, excepto teología que, por el contra, era la materia base de la educación europea occidental, donde la educación y la cultura estuvo en manos de la Iglesia durante todo el tiempo. En las cátedras de latín y griego se realizaron copias de las obras clásicas. Otro rasgo diferencial con occidente fue que mientras Europa se ruraliza y se divide en multitud de estados, las ciudades bizantinas mantienen su vigor, existiendo en cada ciudad una clase ociosa y cultivada que supo mantener las tradiciones y por supuesto en el caso que nos ocupa, la brillantez de los juegos circenses y otros deportes.

El Imperio Bizantino conservó ciertos aspectos de la organización cívica anterior, fundamentalmente los juegos de circo, aunque estos perdieron pronto el carácter de banderías y grupos que tenían en la época romana. La educación nunca fue monopolio de la iglesia y estuvo llevada siempre por docentes seglares. Tenían escuelas en los pueblos y las familias acomodadas solían tener tutores para sus hijos. La educación que recibían permitía la práctica deportiva al tiempo que las letras.
En el terreno deportivo queda constancia del apogeo de ciertas actividades deportivas como las de circo, el polo o la caza, estas dos últimas practicadas incluso por los propios emperadores. El pueblo además de asistir a los espectáculos del circo o del polo, también se divertía por los numerosos acróbatas o juglares que deambulaban constantemente por los pueblos. Sin lugar a dudas las actividades deportivas más importantes fueron las carreras de cuádrigas, que llegaron a ser incluso más importantes que en Roma; sus características más importantes fueron: se corrían con dos o cuatro caballos en siete mangas o doble recorrido de pista (6.000 mts). Se distinguían las cuádrigas por los colores que como en Roma, representaban al principio determinados grupos o banderías; las ceremonias inaugurales las bendecían el clero y era el emperador el que autorizaba la salida. Debemos destacar como aspecto social, que el cuidado de las cuadras, los aurigas y sus programas de entrenamiento, eran temas de discusión y debate, lo que favorecía cierto grado de intercomunicación por encima del complejo sistema de clases reinante. Se conoce la celebración durante siglos de los juegos del circo romano en el hipódromo de Constantinopla, la introducción del juego de polo persa en el siglo IX y la mención de torneos en los romances bizantinos tardíos, así como el uso de los baños en la capital.

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